19/4/09

¿Y qué propone el neobarroco?


Samuel Arriarán
En la sociedad contemporánea parecen darse los principales rasgos formales típicos del barroco del siglo XVII (ornamentación, exceso, sobrecarga). También hoy se descubre un desbordamiento del logos y una ruptura con la función del lenguaje denotativo, instrumental. Según algunos autores, el barroco y el neobarroco tienen en común un lenguaje del derroche, el despilfarro como reacción al utilitarismo y al ahorro propio de la sociedad capitalista. También es evidente de que hay una situación creciente de inestabilidad institucional. Las instituciones no terminan de cuajar. Y las viejas instituciones resultan caducas e insuficientes para resolver los nuevos problemas de desempleo, miseria, desarrollo urbano, etcétera. En lo cultural hay una nueva mezcla de símbolos de diferentes culturas. No sólo hay una occidentalización del imaginario sino también una orientalización del imaginario de Occidente (como en la película Happy Togheter, donde se describe la vida de una pareja de chinos en Buenos Aires). En lo tecnológico y económico vemos cómo desaparecen los símbolos locales y se sustituyen por símbolos universales ¿en qué medida estos representa un nuevo avasallamiento cultural o un mejoramiento de las condiciones generales de vida? A escala mundial hay un creciente predominio del intercambio económico y financiero. En general, lo social se presenta como teatralización de un imaginario armónico. Lo neobarroco ¿es otra ideología de la pacificación de los conflictos? o por el contrario ¿puede definirse como una opción liberadora?

1. Gilles Deleuze
Un autor que ha contribuido a la definición del neobarroco como esta nueva situación mundial donde predomina la ambigüedad, la confusión de identidades culturales y la multiplicidad de sentidos, es Gilles Deleuze. Según él, la dinámica contemporánea ya no gira en torno de un centro de poder o en función de determinadas contradicciones dialécticas. Hay otra lógica que tiene que ver con flujos indeterminados de diverso origen. En la medida en que estos flujos escapan a todo tipo de control estatal, social o familiar, se puede entender que hay un proceso de indeterminación del lenguaje que representa una liberación del texto. A diferencia del barroco (que se define por la reconstitución de series convergentes) el neobarroco sería la reconstitución de series divergentes: “La armonía traviesa una crisis en beneficio de un cromatismo ampliado, de una emancipación de la disonancia o de acordes no resueltos, no relacionados con una tonalidad.” (1)

Si bien la analogía musical le permite definir a Deleuze el funcionamiento del neobarroco, sin embargo no se reduce a ella ya que plantea que a nivel filosófico y moral se trataría de otro mundo posible donde Adán no peca o César no pasa el Rubicón. Esto significa que se trata de otra realidad donde los pliegues se repliegan según otras posibilidades y según otras relaciones diferenciales. Ejemplos del neobarroco serían la poesía de Mallarmé, la novela de Proust, la obra de Michaux , las composiciones de Pierre Boulez y la literatura de Borges. En todos estos autores se plantearía según Deleuze un neoleibnizianismo, es decir una realidad que a partir de la mónada concibe un sustrato oscuro (el piso de abajo) y un sustrato superior (el piso de arriba con algunas ventanas que conectan al mundo exterior). Deleuze también cita algunos cineastas que hacen surgir de un fondo oscuro una pequeña claridad que da sentido el desplegamiento del pliegue.

2. Severo Sarduy
Otro autor importante que ha contribuido a entender el neobarroco es Severo Sarduy en un texto titulado “El barroco y el neobarroco” (2). En este trabajo el autor revisa los principales rasgos del barroco (que a su vez estarían en el mundo contemporáneo) como el artificio, la sustitución, la proliferación, la parodia, la carnavalización y la intratextualidad (García Márquez en Cien años de soledad citando a Pedro Páramo y a Rayuela). Estos procedimientos son formas de lenguaje que de una u otra manera siempre eluden, suprimen sustituyen o crean los significados. En otro libro Ensayos generales sobre el barroco (3), Sarduy ha desarrollado de manera amplia dichos procedimientos basándose en la filosofía posestructuralista especialmente de Barthes, Bataille y Lacan. Así, el autor nos habla de nuevos procedimientos retóricos como la simulación, el simulacro, la anamorfosis, el maquillaje, el tatuaje, la elipsis, etcétera. El neobarroco sería entonces la nueva situación donde desaparece el sujeto, la representación no tiene un referente real sino siempre otra representación. Al no existir una realidad objetiva todo es ilusión de otra ilusión, un juego de espejos (como en Las Meninas de Velázquez) y un vacío eterno o un significado sin sentido (como en la teoría de Jacques Lacan). Vemos que en la definición de Sarduy se encuentran las principales tesis del posmodernismo (no hay un centro sino un espacio infinito, en vez de totalidades de sentido sólo hay fragmentos). Es interesante señalar que Sarduy no conforme con repetir las tesis de Lacan, Barthes o Bataille, ha intentado por su parte fundamentar una epistemología del neobarroco a partir de una comparación entre la astronomía del siglo XVII (Galileo y Kepler) con la cosmología actual (teoría del Big Bang). No es que haya una relación muy estrecha e idéntica entre esas concepciones. Para Sarduy lo importante es apreciar de qué manera el neobarroco representa también una visión del espacio y del tiempo que coincide con la idea de lo continuo (como en la filosofía de Leibniz), la infinitud (Kepler), además de la ambivalencia o confusión de sentidos (frente al univocismo clásico, renacentista), la incertidumbre y la inestabilidad.

Para Sarduy no es posible hablar de verdad sino sólo de una presentación hábil de argumentos con fines de persuasión: “otro momento en que la presentación hábil de los hechos y la persuasión –algo similar al arreglo barroco- se manifiestan de nuevo, es precisamente el del corte que provoca una nueva inestabilidad, la nuestra, y marca así el inicio de la cosmología actual.” (4)

O sea que la epistemología del neobarroco de Sarduy no se basa en la presentación de métodos o de resultados científicos, a la manera de lo que Kuhn denomina una “ciencia normal” sino más bien de interpretaciones argumentadas para señalar la subversión y la desintegración de una imagen coherente del universo. Ahora bien ¿hasta qué punto esta definición es razonable? Debemos aceptar que es relativamente convincente, ya que tal definición concuerda con la teoría de la analogía entre los hechos del mundo natural (de la física, la biología y la química) y del mundo social. Sabemos hoy que dicho intento es formulado por otros autores y que es ampliamente aceptado en las comunidades académicas. La incertidumbre, la inestabilidad, el caos o la ausencia de significado se relacionan con hechos comprobables en el comportamiento humano y social. Si bien aparecen (tal como lo demuestran científicos de la talla de Ilya Prigione) en las ciencias naturales, se deduce que no hay muchas diferencias con el comportamiento humano. Autores como I.Wallerstein han intentado encontrar similitudes con las ciencias sociales y por tanto hablar de la posibilidad de una nueva epistemología. (5)

Se puede entender entonces que el posible aporte de Sarduy se da a partir de una fundamentación en el terreno científico, además de la experiencia estética y existencial. ¿Por qué habríamos de debatir siempre en términos de oposición entre lo científico y lo artístico? No es casual que la actualidad vemos que hay un reencuentro entre la ciencia y la poesía. Ahora ya sabemos mejor que la última palabra en el conocimiento del mundo físico no pertenece solamente a la razón sino también a la imaginación, no sólo a las ecuaciones sino al símbolo. Por eso es que pensamos que hay una parte rescatable en la definición de Sarduy. Esta parte tendría que ver, entre otras cosas, con aquella descripción de lo que sucede dentro de la vida social y cultural, especialmente con relación al conflicto simbólico entre valor de uso y el valor de cambio. Es innegable que frente a la modernidad capitalista que reduce lo social al valor de cambio se plantea una reacción a favor del erotismo y del gasto. Es lo que subyace en la concepción filosófica de Bataille. A diferencia de Bolívar Echeverría que recupera el concepto de Bataille para su definición del ethos barroco, Sarduy lo aplica al neobarroco para reafirmar el valor de uso contra la dominación de lo vivo por lo inanimado:

“El neobarroco refleja estructuralmente la inarmonía, la ruptura de la homogeneidad, del logos en tanto que absoluto, la carencia que constituye nuestro fundamento epistémico. Neobarroco del desequilibrio, reflejo estructural de un deseo que no puede alcanzar su objeto, deseo para el cual el logos no ha organizado más que una pantalla que esconde la carencia” (6)

Como reacción a la dominación de lo vivo por lo inanimado (la mercancía), Sarduy plantea la dilapidación, el derroche únicamente en función del placer, es decir, el erotismo en tanto que actividad puramente lúdica, como simple parodia de la función de la reproducción y transgresión de lo útil. En el erotismo lo artificial y lo cultural se manifiestan en el juego con el objeto perdido. Obviamente hay en esta definición un aspecto claramente estético y utópico. Nos recuerda al ideal de sociedad de Herbert Marcuse donde hay cabida para la liberación de la sexualidad. Claro que Sarduy se cuida de no reducir su definición al campo de lo naturaleza o de la pura liberación de los instintos. Según él, se puede postular un regreso al barroco (no al barroco trasplantado) sino al barroco de origen sudamericano, a partir de la “reactualización del trabajo de grupo, el sueño evangélico de la colectividad, la organización celular de un orden ideal: proyectos de arquitectura, estudios y planos de comunidades, ciudades racionales y precisas como la que intentaron realizar los jesuitas”.
(7)
Vemos entonces que en esta definición del neobarroco no hay oposición entre lo natural (el placer y el erotismo) y la racionalidad. La propuesta de Sarduy es muy diferente de cierta corriente del posmodernismo que hace demasiado énfasis en lo no racional (nos referimos a la corriente fundamentada en Heidegger y Nietzsche). Quizá por ello puede decirse que su principal mérito es apoyarse en una conceptualización con referente real, y no abstracto. Se entiende que a Sarduy le preocupa más que todo la transgresión del orden burgués capitalista como orden de un tipo de lenguaje univocista:
“Ser barroco hoy significa amenazar, juzgar y parodiar la economía burguesa, basada en la administración tacaña de los bienes, en su centro y fundamento mismo: el espacio de los signos, el lenguaje, soporte simbólico de la sociedad, garantía de su funcionamiento, de su comunicación. Malgastar, dilapidar, derrochar lenguaje únicamente en función del placer (y no como en el uso doméstico, en función de información es un atentado al buen sentido, moralista y natural) en que se basa toda la ideología del consumo y la acumulación.” (8)

Sarduy tiene razón ya que el poder y la dominación capitalista también reside en la imposición de determinados símbolos que aseguran mediante el lenguaje la existencia de un orden político y material. Un neobarroco puede ser liberador si se define también como transgresión de los signos. Dicha transgresión es necesaria para destruir el Estado y su fundamento material (que lo constituye la economía burguesa). Esta definición de Sarduy nos parece fecunda no sólo porque ofrece una buena base epistemológica del neobarroco como posibilidad actual de una modernidad no capitalista, sino también como una propuesta pensada desde la realidad actual de América Latina. Si bien son importantes las aportaciones de Lezama Lima y Carpentier ya que insistieron en la necesidad de diferenciar el barroco europeo del latinoamericano, el aporte de Sarduy lo es más, ya que avanza hacia la definición del neobarroco y lo fundamenta ampliamente con base en muchos ejemplos del arte y de la literatura latinoamericana como ciertas obras de José Donoso (El lugar sin limites), Carlos Fuentes (Zona sagrada), de Cortázar (Rayuela), de Salvador Elizondo (Farabeuf), el arte cinético de Julio Le Parc, Carlos Cruz Diez, etcétera.
Examinemos algunos de estos ejemplos:
El lugar sin límites plantea la idea de mundo al revés. El significado de la novela, más que el travestismo o la apariencia de inversión sexual, es la inversión en sí: una cadena metonímica de vuelcos y de desenlaces al revés (como en la literatura barroca española la realidad y el sueño aparecen trastocados). Como pura realidad de lenguaje, El lugar sin límites es ese espacio de conversiones y disfrazamientos. Si esta serie de virajes no corresponde al mundo real cotidiano, sino que van cada vez más lejos es porque lo que se invierte no es lo que está en la superficie (lo económico, lo político) sino lo que corresponde enteramente a sus significados eróticos.

También en Zona sagrada de Carlos Fuentes se plantea este juego de inversiones. Esto se debe a que hay una clara conciencia de revaloración de lo que antes se consideraba como mundo exterior o apariencia en realidad es una máscara. Esta máscara simula la simulación de otra simulación. La inversión que opera la novela de Carlos Fuentes consiste en sacralizar lo profano. Así, lo cotidiano (el robo del suéter de la madre por el hijo) se convierte en “zona sagrada”. Si el suéter se va transformando con el progreso de la narración, hasta quedar investido por la majestad de una reliquia es porque se convierte en fetiche, un centro de permutaciones o cuerpo metonímico ya que es el prolongamiento del cuerpo de la madre. Así, Fuentes describe el persistente desajuste entre la realidad y el deseo, la distancia irrecuperable entre el objeto y el fantasma. La novela elucida una inversión real (sexual) a partir de otra realidad aparente (estructural). De manera tal que se trastocan los planos como si el autor quisiera demostrarnos que el discurso literario arrastra contenidos científicos, pero que en realidad son solamente figuras de sentido, juegos de lenguaje o simples virajes de la intriga. Se trata de un simulacro u operación mimética. Según Severo Sarduy, así también debía de realizarse una lectura crítica de Paradiso, la gran novela de Lezama Lima, es decir, como un material analógico a la ciencia (ciencia convertida en literatura), metáfora totalizante de la cultura y una conversión de todo el léxico del saber en discurso literario.

En Rayuela, Sarduy descubre una inserción neobarroca (las fotografías de Wong) que fueron tomadas con una Kodak del año veinte por algún etnólogo estadounidense o danés y que en ellas aparece una mujer, la misma que aparece en las fotos tomadas por Bataille en 1905 y que según Elizondo no aparece ninguna mujer……
Para Sarduy esta cadena de sorpresas basadas en citas sin referentes reales hay que entender como un planteamiento exclusivamente literario donde de manera deliberada no intenta revelar al sujeto. La búsqueda de Oliveira (la de una totalidad gnoseológica) no es la de un sujeto sino del lenguaje (el sistema de signos de la rayuela, los cuadrados de tiza en la acera). En el ámbito del lenguaje la anécdota de la novela y la rayuela de la acera viene a situarse una estructura de dobles. La Maga es el doble, ya que su emblema novelístico es el signo de interrogación o ignorancia. A su vez es doble de otro doble, ya que la Maga es al mismo tiempo emblema de la sabiduría, pero no porque lo sabe todo racionalmente sino a través de la intuición. En su mundo incompleto, en su sed de totalidad, Oliveira es conciente de sus limitaciones (sabe que gira inútilmente en torno de “dicotomías occidentales”). Que el acceso al vacío, que el camino pase por la contemplación del suplicio, es lo que aporta el personaje Wong, quien sugiere otra posibilidad de conocimiento basado en el budismo, la religión o el sadismo. Pero en Rayuela no hay una sola interpretación sino infinitas.

3. Omar Calabrese
Aunque el concepto de neobarroco surgió originalmente en el ámbito europeo, embargo vemos que es aplicable a otros contextos culturales como América Latina. El arte moderno y posmoderno (como radicalización de las vanguardias) sería el marco donde surge lo neobarroco como una situación de experimentación formal esteticista. En este sentido es el resultado del cruce entre el arte moderno y el arte de masas. Antes que nada se trataría de determinar los nuevos procesos artísticos que se desarrollan al margen de los museos y de las galerías tradiciones del arte. Esto es lo que plantea entre otras cosas el italiano Omar Calabrese en su libro La era neobarroca (9). Pero lo neobarroco no se reduce a su contexto europeo. En América Latina no sólo se nos presenta un interesante entrecruzamiento entre arte popular, arte de masas y arte culto sino que abarca lo extra-artístico. Esto significa que podemos relacionarlo con el mestizaje cultural, por ejemplo lo que se desarrolla como interacción entre el imaginario occidental y el imaginario local (esto es, entre la cultura occidental, la cultura de los medios masivos de comunicación y las culturas indígenas). Tenemos también procesos de hibridación como la orientalización de lo latinoamericano. Estas situaciones nuevas de mestizaje cultural tienen importantes repercusiones filosóficas. El hecho de la desaparición histórica de referentes de una sola cultura , nos lleva a modificar nuestras percepciones habituales. Si el mundo no es más que una interacción múltiple, confusa entre identidades culturales ¿porque no desarrollar una filosofía de lo neobarroco que dé cuenta de ello? El principal problema de la filosofía latinoamericana es quizá el de explicar cómo construir categorías para explicar lo neobarroco diferenciándolo del hibridismo (que como teoría sociológica, antropológica se limita a describir y hacer la apología de la mezcla). Esta definición del hibridismo cultural que es sostenida por autores como Néstor García Canclini ciertamente tiene que ver con una ideología de la armonización de los conflictos.(10)

Buscando una salida liberadora se está desarrollando una concepción del neobarroco a partir de la hermenéutica analógica barroca (11). En esta perspectiva una gran parte del pensamiento latinoamericano que arranca desde el siglo XVII novohispano demuestra que una vez derrumbado el mito de la modernidad ilustrada como la única alternativa de organización social, surge la necesidad de otro modelo de sociedad basado en el diálogo intercultural y el respeto de las diferencias culturales. El ejemplo más claro de esta perspectiva liberadora es la que representa el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Este movimiento expresaría la necesidad de una democracia plural basada en el mestizaje y no tanto en el fundamentalismo indigenista ni la integración a la cultura europea estadounidense (de ahí la idea de una hermenéutica analógica barroca que significa evitar lo extremos). También en gran parte de la literatura latinoamericana, especialmente en autores como Carpentier y Lezama Lima se planteó la idea del mestizaje o del barroco como la realidad que mejora expresa el ser de la mayoría de los países latinoamericanos. Después de estos autores se evidenció que incluso García Márquez, y sobre todo Juan Rulfo y Borges representan lo neobarroco. Esto se comprueba como vemos en estos autores la proliferación de símbolos del barroco como por ejemplo la presencia de las tradiciones orales (García Márquez y Rulfo) y de tradiciones herméticas relacionadas con la cábala o el neoplatonismo (Borges)

Llegamos así a la situación actual donde planteamos por nuestra parte, con base en los autores antes mencionados que el neobarroco se puede definir como un intento frustrado de
entrar a la modernidad. Como un proceso de neurosis en plena posmodernidad que nos condiciona a vivir un eterno presente, el neobarroco sólo sería una especie de crítica irónica, paródica, carnavalesca, en cierta manera liberadora. Como ejemplos de literatura neobarroca de una nueva generación en América Latina se pueden mencionar a César Aira, Roberto Bolaño, Ricardo Piglia, Daniel Sada, Néstor Taboada Terán y muchos otros.

Basándonos en Severo Sarduy (más que en autores como Omar Calabrese), podemos desarrollar una redefinición del neobarroco como un concepto para entender la realidad latinoamericana como un sistema de flujos indeterminados o un nuevo mestizaje simbólico. Pensamos que se puede fundamentar un neobarroco de carácter liberador a partir de una definición del papel del lenguaje. Ciertamente Sarduy tiene razón al señalar que las maneras más subversivas de alterar el mundo capitalista se encuentran en la construcción de realidades lingüísticas autónomas frente a la lógica de la economía burguesa que impone un solo sentido (la lógica de la mercancía). De lo que se trataría entonces es de postular una definición del neobarroco como aquel discurso que rompe la estatalización y la institucionalización de los símbolos. Esto significa afirmar el papel del lenguaje como negación de todo sentido, es decir, de liberar los significados ya que en vez de un universo unidimensional es mejor un universo de polivalencias.

Lo neobarroco se podría decir que es aquello que escapa a la textualización o imposición de la letra (para la economía capitalista todo lo que no es textual es extirpable). Podemos ejemplificar esto citando la película japonesa Kaiwan donde se plantea una situación donde para salvar a un monje budista de la influencia de los demonios, le escriben sobre la piel un tejido de mantras. Pero los calígrafos, que van pintando progresivamente el cuerpo olvidan pintar las orejas. Por allí lo tiran hacia arriba los demonios hasta arrancarle esos fragmentos de piel no escritos.

También se puede ejemplificar con las narraciones de Borges que cuestionan radicalmente las clasificaciones de nuestra sociedad, proponiendo otras que pueden ser tan válidas como las comúnmente aceptadas (aunque esas alternativas clasificatorias no tengan utilidad alguna), porque el nexo de unión entre los objetos clasificados ya está preestablecido. Pero de todas maneras, si por algo tiene sentido todavía el arte y la literatura hoy en día es justamente por su poder de transgresión y resemantización de los signos establecidos.

En los siguientes capítulos nos proponemos analizar algunas obras de autores como Carpentier, Néstor Taboada Terán, García Márquez, Borges, Ricardo Piglia, Roberto Bolaño, César Aira, Xavier Villaurrutia, tratando de ver sus procedimientos neobarrocos esencialmente transgresivos del sistema de signos establecidos. Un buen marco de referencia teórico y metodológico es la obra de Paul Ricoeur, especialmente Tiempo y narración donde de manera amplia nos ofrece argumentos para fundamentar el aspecto transformador, refigurador del texto literario. En esta obra nos apoyaremos para desarrollar nuestro concepto de una literatura neobarroca latinoamericana de carácter liberador, además de los mismos escritores (como Ricardo Piglia y Roberto Bolaño ) que han elaborado sendos trabajos de reflexión teórica sobre el quehacer literario en el contexto de la globalización, el mestizaje cultural y la posmodernidad. (12)

Notas
(1) Gilles Deleuze, El Pliegue.Leibniz y el barroco, Paidós, Barcelona, 1988. p. 108.

(2) Severo Sarduy, “El barroco y el neobarroco”, en César Fernández (coordinación) América Latina en su literatura, Siglo XX1, México, 1972.

(3) Severo Sarduy, Ensayos generales sobre el barroco, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1987

(4) Ibid. p.17

(5) Wallerstein I. Impensar las ciencias sociales, México, Siglo XX1, 1998,

(6) Sarduy, Ensayos.. op.cit. p. 209.

(7) Ibid. p.103.

(8) Ibid. p. 209.

(9) Omar Calabrese, La era neobarroca, Ediciones Cátedra, Madrid.

(10) Néstor García Canclini, Culturas híbridas, Grijalbo, México,

(11) Samuel Arriarán y Mauricio Beuchot, Filosofía, neobarroco y multiculturalismo,Editorial Itaca, México, 1978.

(12) Ricardo Piglia, Crítica y ficción, Anagrama, Barcelona, 2001; Roberto Bolaño, Entre paréntesis, Anagrama, Barcelona, 2004.

¿Cuál es la relación entre hermenéutica barroca y educación multicultural?

Samuel Arriarán
Entre el multiculturalismo y la hermenéutica barroca existe una teoría que las puede unificar. Dicha teoría expresa 1) una idea de proporcionalidad, 2) una relación entre dos términos donde hay predominio de la diferencia, y 3) una analogía evita el univocismo como el equivocismo. (1)

La hermenéutica barroca se puede caracterizar por una forma de racionalidad moderada que plantea el conflicto a partir del principio de la proporción como forma de diálogo y de comunicación. Esta es la situación histórica del siglo XVII donde frente a la extinción de dos o más culturas se plantea la sobrevivencia como estrategia común.

Ciertamente, también en la hermenéutica barroca predomina la diferencia ya que no se puede tratar de una simple identificación o fusión entre dos o más contrarios. La relación multicultural o intercultural supone entonces la tolerancia y el respeto a la diversidad del Otro. Esto es importante ya que si tomamos el caso de la educación ya no se puede seguir sosteniendo un sistema educativo donde predomina la homologación y la uniformización. Se trata entonces de hacer énfasis en la diferencia, ya que lo que se necesita es un tipo de educación basada en la diversidad y el pluralismo. O mejor dicho, se trata de desarrollar una educación multicultural.

El problema es que en México y en América Latina, el tipo de Estado fue impuesto a partir del modelo centralista burgués europeo. De ahí que este Estado se haya desarrollado junto con un sistema educativo basado en la uniformización y la intolerancia hacia otras formas de cultura. Lo único válido -según este esquema- era la educación positivista, liberal, supuestamente universalista, pero en el fondo totalmente eurocéntrica e imperialista.

Por más que la educación se haya tratado de imponer según la justificación universalista, lo que se escondía era un racismo implícito ya que eliminaba las diferencias culturales. Como dicen Sonia Comboni y José Manuel Juárez: "la acción de la escuela se enmarca todavía dentro de un esquema político-cultural mayor basado en el ideal de un Estado-nación mal copiado del modelo burgués europeo, a sabiendas de la gran diferenciación social, cultural, lingüística e incluso ideológica que hoy caracteriza a ese continente y aun a casi todos los países que lo conforman." (2)

Lo grave de todo esto es que esa mentalidad homogeneizadora , uniformizante y totalitaria tiene consecuencias en la formación de los pedagogos. No se les forma para dar atención diferenciada a sus alumnos ni mucho menos para respetar sus particularidades. Se los forma y capacita como simples técnicos aplicadores de recetas de supuesta validez universal.

Los pedagogos así no están ni pueden estar preparados para hacer frente a la realidad, esto significa que no pueden ubicarse en el salón de clase y comprender a sus alumnos que provienen de diversos contextos culturales y lingüísticos. Aquí hay doble enajenación. Por un lado, con respecto a la realidad educativa y, al mismo tiempo con respecto a la realidad social, histórica.

La necesidad de retomar el problema de desarrollar un pensamiento propio no solamente parece algo que se plantea hoy la filosofía. También la pedagogía se enfrenta ante este tipo de dilemas para no caer en múltiples enajenaciones. Seguramente las ciencias sociales en América Latina también tendrán que enfrentarse a esta cuestión (sobre todo si quieren salir de la grave crisis en que se hallan). Como dice Gilberto Giménez, dicha crisis se debe a la imitación de fórmulas positivistas, deterministas, empiricistas. ¿por qué no entonces intentar y retomar planteamientos surgidos en América Latina en el terreno del pensamiento social?

Por una parte, las ciencias sociales tienen que repensar y revalorar el proceso histórico del mestizaje. América Latina es una sociedad multicultural. En este sentido ya no pueden pueden sostenerse enfoques simplicistas o liberales. Tal como decía René Zavaleta, lo que prevalece en nuestros países es la hibridez y el abigarramiento.(3)

También Néstor García Canclini señala que la hibridación multicultural constituye la complejidad estructural de la modernidad latinoamericana. Antes que nada se trata de construir una esfera pública más allá de étnias y naciones pero la construcción de esta esfera, así como la metodología de investigación requieren la exploración de las relaciones entre naciones en las migraciones y las industrias culturales. (4)

Por otra parte, las ciencias sociales tendrán que revalorar los métodos de investigación sobre el simbolismo (como la hermenéutica). Este es desafío para los simplemente repiten metodologías neopositivistas, neodarwinistas o puramente empiricistas.

Notas
1 Samuel Arriarán y Mauricio Beuchot, Filosofía, neobarroco y multiculturalismo, Itaca, México, 1999.

2. Sonia Comboni y José Manuel Juárez "Educación y tolerancia: lecciones de la educación indígena" , en Investigación sociológica II,UAM-X,Jorge Brena y José Luis Cisneros (compiladores) México, 1998.

3. René Zavaleta Mercado, Lo nacional popular en Bolivia, Siglo XX1, México,1986.

4. Néstor García Canclini, La globalización imaginada, Paidós.

¿Qué es la hermenéutica barroca?

Samuel Arriarán
Desde hace mucho tiempo diversos intelectuales se preguntan si hacer ciencia o filosofía en América Latina implica elaborar categorías propias o simplemente usar las que derivan del conocimiento universal. Este problema ha sido discutido ampliamente (aunque no resuelto) en el terreno de la filosofía latinoamericana. Ya en la obra de José Gaos, Augusto Salazar Bondy, Leopoldo Zea se planteaba esta situación. (1) Según ellos en América Latina predomina el culto y la imitación de las filosofías europeas. De ahí la falta de originalidad y autenticidad. Pero hacer filosofía latinoamericana no implica partir de cero o de una supuesta creación pura. Por el contrario, la filosofía latinoamericana tiene que desarrollarse a partir de su confrontación con la filosofía europea. Hacer filosofía latinoamericana implica entonces hacer filosofía sin más. Lo demás se da por añadidura. Esto significa que no se puede hacer una filosofía latinoamericana a partir de categorías propias. No se puede "mexicanizar" o "latinoamericanizar" la filosofía. Esto es tan absurdo como tratar de crear un pensamiento de la nada. Quizá, siguiendo esta lógica, es posible plantear la necesidad de desarrollar otra hermenéutica (a partir de la hermenéutica en general, es decir, de la filosofía europea), pero sin reducirnos a ella. En este sentido no puede haber una hermenéutica universal ya que en el caso de la hermenéutica de Gadamer o Habermas, esa reflexión se desarrolla en el contexto alemán. No se aplica a otras realidades históricas ya que esa reflexión corresponde a una tradición específica (la ilustración europea). El problema es que en América Latina no hemos tenido esa ilustración. La modernidad que tenemos no arranca de la época ilustrada sino del barroco (y concretamente del barroco novohispano que no es el mismo que el barroco europeo). Por este motivo es legítimo y pertinente intentar plantear una hermenéutica barroca.2

Lo difícil es dar cuenta y sacar conclusiones de la crítica a la hermenéutica europea. Existen suficientes razones como para evitar hacer una filosofía o una hermenéutica eurocéntrica. No tiene sentido alinearse dentro la falsa polémica entre ilustrados y no ilustrados, entre modernos y posmodernos. Esta es una polémica occidental. Sólo vale para los filósofos europeos. En América Latina no somos modernos ni posmodernos. Eso es un falso debate.

Hace falta redefinir la modernidad desde América Latina. Aunque nuestra historia se haya desarrollado en el ámbito de la modernidad capitalista, sin embargo existe otra racionalidad o sensibilidades distintas de la occidental. Tal es el caso de las culturas indígenas. En estas culturas existen posibilidades no desarrolladas en cuanto a realizar valores no capitalistas. Por esta razón, nos interesa repensar y revalorar el papel de la educación y de la cultura. En América Latina la posibilidad de realizar una modernidad no capitalista reside justamente en la necesidad de no eliminar las diferencias culturales. Se trata de replantear el valor del uso frente a la economía de mercado como una utopía no realizada dentro la modernidad europea.

Es falso que exista una sola modernidad. No hay una sino varias. Tal como dice Bolívar Echeverría existen por lo menos cuatro versiones en las que puede constituirse el ethos histórico moderno.(3) Cada una de ellas propone una forma de solución a los problemas del capitalismo. Ellas son las siguientes:

1) El ethos realista que borra toda contradicción planteando que la forma capitalista es la única forma de realizar el proceso de producción y consumo.

2) El ethos clásico que no borra la contradicción como el anterior, aunque señala que es inmodificable.

3) El ethos romántico que plantea que dicha contradicción debe vivirse buscando una solución favorable o positiva.

4) El ethos barroco, que plantea una aprobación de la vida frente a la muerte (el valor de uso frente al valor de cambio). A diferencia de los otros ethos históricos, el ethos barroco no acepta la modernidad capitalista.


Se puede añadir la modernidad socialista que es otra forma del ethos histórico moderno y que ha resistido y puede resistir al sistema capitalista. Aunque haya fracasado en algunos países, no quiere decir que no sea viable en un futuro. Bolívar Echeverría no ignora esta modernidad, pero la incluye dentro del ethos realista. Esto es discutible.

Pero ¿qué es el ethos barroco? Podemos definirlo no solo como otra racionalidad, sino como otro modo de ser y otra forma de sensibilidad que surge del proceso del mestizaje latinoamericano. Es un error definir el barroco sólo como un estilo artístico. Se trata también de un comportamiento cultural que tiene su propia racionalidad (diferente de la lógica europea).

Si el barroco representa otra racionalidad correspondiente a otro tipo de lógica cultural se trata entonces de cuestionar la existencia de una modernidad universal. No se trata de la supresión de las diferencias culturales, tampoco se trata de caer en el fundamentalismo. Lo que se puede hacer es plantear de otra manera el tema del mestizaje.

Podemos apoyarnos en autores como Walter Benjamin (para salir del laberinto de la modernidad desarrollista) o de Michel de Certeau para entender de que no hay por que espantarse ante la descomposición cultural o la decadencia. Como toda situación de crisis, hay luz y oscuridad, vida y muerte. En esto nos ayuda el ethos barroco a partir de las fábulas, es decir, lo que el lenguaje del barroco expresa a través de metáforas corporales. Por eso, lo importante no es sólo el lenguaje de la razón, sino también del cuerpo o del erotismo frente a la muerte.

El barroco como posibilidad de otra racionalidad ligada al deseo se halla asociado al mundo de Sor Juana, es decir al universo simbólico correspondiente al siglo XVII.

Significado de barroco novohispano

Plantear el concepto de modernidad según la racionalidad del barroco, necesariamente nos lleva a las condiciones históricas del siglo XVII en Nueva España. Es interesante advertir cómo en dicha época no existe una dualidad entre la lógica y el sentimiento, entre la razón y lo sensible, entre la metáfora y la metonimia, entre la magia y la ciencia. Esto significa que hay un contexto histórico y social donde no se impone una racionalidad sobre otra. Por primera vez en el mundo iberoamericano hay una especie de convivencia pacífica entre las culturas. Esto no se pudo dar nunca en España ya que la política de los españoles consistió en la destrucción sistemática del mundo cultural del Islam.

Ahora bien, situar el concepto de modernidad en la época del barroco no tiene nada que ver con rescatar la Ilustración (como plantea Habermas). Tampoco se trata de postular una especie de renacimiento de estructuras políticas caducas como la ciudadanía virreynal. Se trata más bien de un "llamado ético" que significa una recuperación del pluralismo democrático y el bien común. Esto es justamente lo que no da (ni puede dar) la modernidad capitalista (que es fundamentalmente individualista y univocista). Dicha modernidad sólo es una racionalidad totalitaria ya que no favorece la diferencia ni el diálogo intercultural. Únicamente destruye los núcleos éticos- míticos presentes en el ethos de las comunidades indígenas.

Frente a la pérdida de valores que ha caracterizado a la modernidad occidental, se ha generado un verdadero infierno posmoderno al no haber ya nada en que creer. Si ya no hay nada que respetar ni nada que transgredir, entonces no existe ya la idea del bien o del mal. Desaparece la idea del pecado. Pero esto no significa volver a la necesidad de una religión para el presente. Se trata simplemente de intentar repensar el concepto de modernidad ya no en función de un antagonismo con la tradición. Es perfectamente posible pensar en que a través de una hermenéutica barroca, mestiza, se puede reunir lo que se ha separado a raíz del proceso globalizador: la razón y la pasión, la magia y la ciencia, el alma y el cuerpo, lo profano y lo sagrado, lo moderno y lo indígena.

Frente al posmodernismo equivocista y frente al modernismo ilustrado univocista ¿por qué no pensar mejor en la necesidad de un pensamiento social fundado en la síntesis y el equilibrio? El concepto de modernidad a partir del barroco puede permitirnos construir una sociedad alternativa basada en la multiculturalidad y el pluralismo. Esto no quiere decir que el concepto de modernidad barroca sea un nuevo relativismo equivocista. Aunque no se puede dejar de reconocer que la hermenéutica analógica-barroca postula una cierta perspectiva relativa, sin embargo hay que subrayar que es un relativismo moderado y no extremo o absoluto. Por eso es que frente a la posmodernidad donde prevalece el nada vale y la absoluta indiferencia (ya que desaparece la noción de transgresión o pecado) hay que afirmar el predominio de la vida sobre la muerte, del eros frente a la máquina, de los valores humanos frente a la técnica, en fin, de la posibilidad de construir una educación para un futuro donde prevalezca la libertad, la tolerancia, la justicia y el bien común. Esto tiene que ver con una perspectiva de filosofía política y de una recuperación de la utopía del barroco, es decir, de otra modernidad no capitalista. A mi modo de ver, es aquí donde la utopía del barroco se encuentra con la utopía socialista.

Hago este énfasis ya que plantear la idea de una hermenéutica barroca puede confundirse con una simple vuelta a concepciones arcaicas. En el caso de México y de varios países latinoamericanos, el barroco se ha considerado como una especie de conciencia católica que desembocó en un tipo de Estado nacional oligárquico. En los países andinos, el origen del Estado nacional estuvo asociado al desarrollo de un criollismo católico conservador. Lo que se construyó fue una falsa sociedad determinada por el culto a la imágenes marianas. Sin embargo, no se puede afirmar que no hubieron alternativas. En el caso de Perú y Bolivia, por ejemplo, surgieron muchos movimientos indigenistas que intentaron contraponer al barroco conservador otro tipo de racionalidad nacional liberadora. Estos movimientos como el de Tupac Amaru, Tupac Katari y Wilca Zárate son indicaciones de que la sociedad barroca puede configurar otras imágenes del mundo. Si la identidad cultural ya no la concebimos como simple sustancia, entonces dicha identidad puede mostrarse como una entidad histórica cambiante. Los sujetos transforman sus comportamientos y en esa medida pueden crear otras imágenes del mundo.

¿Qué es lo que caracteriza a una conciencia barroca de tipo conservador? ¿Sirve como referente ideológico para la luchas de las clases dominantes? (4) ¿esto no obliga a pensar que fatal y necesariamente el barroco es reaccionario (como en Europa)? Hay que subrayar que en esa época, igual que en la actualidad, frente a la política de dominación, a las clases populares no les queda otra alternativa que generar una contrapolítica de resistencia que se caracteriza por la simulación o el camuflaje. En este sentido podemos entender que la historia de la cultura no es una simple sucesión de derrotas sino que a través de ellas se puede expresar una metamorfosis o un proceso de mestizaje que no se puede detener. Se afirma y se desafirma. Se occidentaliza y se desoccidentaliza. A este comportamiento autores como Lezama Lima y Octavio Paz han llamado estrategia de contraconquista. Pero esta actitud no es exclusiva de los países latinoamericanos. Se observa que en todo el mundo, durante el siglo XVII se difundió una política de oposición. De ahí que la aparente sumisión y conformismo con sus respectivas derivaciones en la intriga, la hipocresía o el oportunismo.

Bolívar Echeverría señala con toda razón lo siguiente:

"¿Cómo hacer política republicana allí donde el despotismo estatal la imposibilita sistemáticamente, allí donde está obligada a corromperse y claudicar, a desdecirse y traicionarse, puesto que cualquier autoafirmación directa y abierta la orillaría a la rebelión y la encauzaría así al suicidio, a la derrota heroica que traslada los actos políticos, reducidos a la consistencia de hechos históricos aleccionadores, al plano de lo imaginario?¿Cómo si no inventándose una república virtual y cumpliendo sus leyes informales mientras se las disfraza de las que son impuestas por el despotismo imperante?" (5)



Notas
1 José Gaos, "La filosofía en México" UNAM , México; Augusto Salazar Bondy ¿Existe una filosofía en nuestra América ? Siglo XX1, México, y Leopoldo Zea La filosofía americana como filosofía sin más, Siglo XX1. México.


2 Samuel Arriarán, La fábula de la identidad perdida. Una crítica a la hermenéutica contemporánea. Editorial Itaca, México, 1999.

3 Bolívar Echeverría, La modernidad de lo barroco, Era, México,1999.

4. Jacques Lafaye, Quetzalcoatl y Guadalupe, Fondo de Cultura Económica, México.

5 Bolívar Echeverría, op.cit.p.183


18/4/09

Programa de las Terceras Jornadas Internacionales

Miércoles: 20 de Mayo.
Mañana: Facultad de Filosofía UCM.
Debate-Mesa Redonda: La esencia del legado del Segundo Heidegger.

10’00: Salutación y Presentación: Juan Manuel Navarro. UCM.
10’30: Gianni Vattimo. U. Torino.
11’15: Juan Manuel Navarro. UCM.
12’00: Rüdiger Safranski. Berlín.

12’45: Pausa y café

13’15. Debate Conjunto. Moderadora-ponente: Teresa Oñate. UNED.

15’00: Comida en la Facultad de Filosofía de la UCM. Campus UCM.

Tarde: Facultad de Filosofía de la UNED.
Debate-Mesa Redonda: La esencia del legado del Segundo Heidegger.

17’00: Antonio Domínguez. UNED: El giro lingüístico como giro ontológico.
17’45: Amanda Núñez. UNED: La Estética de la Tierra en Heidegger.
18’30: Mariflor Aguilar UNAM-México: Aplicaciones Ético-Políticas de la Ontología Hermenéutica.

19’15: Pausa y Café.

19’45: Antonio Pérez Quintana: La medida la da el ser. La ética tras la Kehre. ULG-Tenerife.

20’30: Debate conjunto. Modera: Francisco José Martínez. UNED

Jueves: 21 Mayo.
Jornada: Proyecto de Investigación I+D: Aristóteles en la Hermenéutica Actual. Un nuevo paradigma para Occidente
Hegel y Heidegger, en torno a Aristóteles:
Hermenéutica, Dialéctica y Crítica de la Metafísica

Mañana:
Facultad de Filosofía de la UNED.

9’30: Salutación y Presentación: Jacinto Rivera de Rosales. UNED.
10’00: Oscar Cubo. UNED.
10’45: Napoleón Conde. UTM-México.
11’30: Quintín Racionero UNED.

12’15: Pausa y Café.

12’45: Jacinto Rivera de Rosales UNED. El Ser en Hegel y Heidegger.
13’30: María Antonia González Valerio. UNAM-México.
14’15. Debate conjunto. Modera: Antonio Pérez Quintana .ULG-Tenerife.

15’00: Comida en la Cafetería de la Biblioteca. Planta 6. Paseo de la Senda del Rey. Campus UNED.

Tarde:
Facultad de Filosofía de la UNED.

17’00: Paulo Borges. U. Lisboa.
17’45: Edickson Minaya. UAS-República Dominicana.
18’30: Elizabeth Hernández Alvídrez UPN-México.

19’15: Pausa y café.

19’45: Francisco José Martínez UNED. Análisis deleuzeano de la diferencia aristotélica.
20’30: Debate conjunto. Modera: Gianni Vattimo.

Viernes: 22 de Mayo.
Jornada: Proyecto de Investigación I+D: Aristóteles en la Hermenéutica Actual. Un nuevo paradigma para Occidente.

Heidegger y Aristóteles.

Mañana: Facultad de Filosofía de la UNED.

10’00: Teresa Oñate. UNED. Enérgeia y Ereignis.
10’45: Javier Aguirre. U. País Vasco
11’30. Samuel Arriarán. UPN-México.

12’15: Pausa y Café.
.
12’45: Gaetano Chiurazzi. U. Torino.
13’30. Debate Conjunto. Modera: Jacinto Rivera UNED.

15’00: Comida en la Facultad de Filosofía de la UNED.

Tarde: Facultad de Filosofía de la UNED.

17’00. Mauricio Beuchot .UNAM-México.
17’45: José María Zamora. UAM-Madrid.

18’30. Pausa y café

19’00: Beatriz Bossi (UCM): El Sofista: Heidegger y Aristóteles contra Platón.
19’45. Debate conjunto. Modera: Gaetano Chiurazi U. Torino

22’00: Cena en el restaurante “Club Domine” en C/ Conde Duque 13.

Sábado 23 de Mayo:
Jornada: Proyecto de Investigación I+D: Aristóteles en la Hermenéutica Actual. Un nuevo paradigma para Occidente.

Heidegger y Aristóteles.

Mañana: Facultad de Filosofía

10’00. Susana Jiménez. UNED. La vía de la verdad estética en Tiempo y Ser.
10’45: Carmen Segura UCM.

11’30: Pausa y Café

12,00. Clausura: Lectura de Franco Volpi por Teresa Oñate.


13,00: Reunión Proyecto de Investigación.

15’00: Comida de Despedida.